Sin duda confiar no es cosa de niños, pero se gana en el tiempo y cuando quedas sola te das cuenta que sin importar tú familia está ahí, apoyando en el momento más adecuado en el momento que sabes que nadie más lo haría igual.
Y lo demás está demás, como dice la canción y ahora a reconstruir la confianza y agarrar el valor para cerrar el pico de una o más gallinas cueclas.
Basta de confiar en la buena voluntad de la gente, porque la verdad es más una careta.

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