
Me estoy cambiando de casa, la verdad de un departamento a una casa y es bastante más complicado de lo que uno pudiera creer. La verdad es que ha sido entre divertido y traumático, el empacar y comprar muchas de las cosas que faltan hacen de este proceso, como diría una amiga el estress en una maleta.
Pese a esto, ha sido divertido encontrar las cartas de nuestro pololeo, los juguetes de las niñas y cuanta tontera pensamos que estaba perdida, ha sido un tiempo en familia y ha sido un tiempo para valorar lo que Dios nos da cada día, no por perder algo sino por todo lo que se ha recibido, bueno el momento de disfrutar vendrá luego, pero por ahora feliz de este comienzo; los mismos personajes, en un ambiente nuevo.

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